Todas las empresas del sector alimentario, y/o las que en su proceso productivo transforman piensos, alimentos o bebidas, tienen que establecer sistemas que garanticen que los alimentos que van a comercializar al gran público sean seguros. En estos sistemas  identifican  los diferentes puntos de riesgos que pueden tener los alimentos en su proceso manufacturero, y se plasman  en los códigos de buenas prácticas higiénicas ó BPH ó en el análisis de riesgos y puntos críticos ó APPCC que aseguran el cumplimiento

de los requisitos mínimos  necesarios para la entrega de un producto alimenticio confiable y seguro.
NSF es una organización independiente y reconocida mundialmente por certificar y homologar los distintos tipos de productos que pueden usarse para la industria alimentaria sin riesgos. Entre estos productos están los químicos en general y los lubricantes en particular. Establece varias gradaciones en referencia al grado de contacto

en el que puede el lubricante entrar en contacto con el alimento, pienso ó bebida.
Lubricantes H1, aquellos que pueden entrar en contacto directo con el alimento. Riesgo alto.
Lubricantes H2, aquellos que no pueden entrar en contacto con el alimento. Riesgo medio.
Lubricantes H3, son usados para la limpieza y protección de partes de maquinaria. Riesgo bajo.